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Mi motivación

El Renacer de la sensualidad a través de la Danza Oriental

“La sensualidad es un don que posee todo aquel que pueda sentir. Y su aguda sensación se magnifica con la práctica de cualquier tipo de danza; ya que con ella, aprendemos a escuchar los latidos de la música, a interpretar lo que vamos oyendo y a movilizar todo nuestro cuerpo. Con la danza quedan expuestos todos los sentidos del cuerpo, es por este motivo; que cuando la mujer practica la danza del vientre se siente complacida y con justa razón, ya que la danza fue creada por y para nosotras; siendo esta causa una de sus características principales; haciendo que la mujer se vuelva a querer desde lo más profundo de su ser, amándose tal cual es, con sus defectos y virtudes. Ese es el primer paso, luego; todo lo que se sienta y perciba será un regocijo para sí y el espíritu… los olores, los colores, las sensaciones, los sonidos y los sabores. 


Así, aprenderemos a sensibilizarnos cada vez más con todo lo que nos rodea y sintiéndonos parte de todo, lo que nos pondrá cada vez más vulnerables a todo lo que nos cause algún tipo de sensación o emoción. Eliminando el egocentrismo de nuestras vidas. 

Es por esto, que para poder ser sensuales, primero debemos sentir… ser susceptibles con nosotras y nuestro entorno… y para eso, necesitamos estar en armonía con nuestro interior, sentir confianza con lo que somos y sentirnos bien con nuestra forma de ser. Aquí, el tener autoestima y autoaceptación, juegan un rol determinante; y es que su significado tiene que ver con la valoración emocional que las personas tienen de sí mismas. Muchas veces la sensualidad femenina se interpreta de manera delicada, despierta la curiosidad y la imaginación (es innovadora), de la misma forma que incorpora los sentidos e incluso el espíritu; esta inclusión de los sentidos, manifiesta su principal función en permitir la interacción con el mundo que nos rodea. La mayoría de las veces el poder sensual interno proviene de la personalidad, una persona sensual es aquella que provoca la reacción o sensibiliza los sentidos de otra.

El bailar danza del vientre, hace que despierte la sensualidad que yace dormida en la mujer, y ésta al despertar, se manifiesta en libertad y sin culpas. La danza, además de ser innovadora, es perfecta como medio para ejercitarse, es una danza terapéutica con movimientos muy particulares, que incluyen las ondulaciones, acentuaciones y vibraciones. Sin saberlo, cada uno de estos movimientos trabaja un área oculta de nuestra sensibilidad y otorga el desbloqueo de determinados centros de energía y de zonas que no están acostumbradas a moverse con otro tipo de disciplinas deportivas y/o de acondicionamiento físico. La danza oriental relaja, libera tensiones y aumenta la sensación de bienestar, buen humor y agilidad. Al desarrollar este arte, emergen sensaciones ocultas, reprimidas e inconscientes, permitiendo de esta manera que las mujeres comiencen a reconciliarse con su cuerpo, se valoren mucho más y se amen desde su femineidad.

Lo más difícil no es la técnica, es abrir el corazón y no pensar (es la clave), dejarse llevar sintiéndose libre, permitiendo así una mayor facilidad para improvisar, teniendo de cómplice, sólo la música. Cuando se llega al punto de la expresión y el sentimiento, la danza comienza a ser una droga, se tiene la necesidad de manifestar cada día ese sentimiento de libertad y excitación que se logra al bailar”. 

Por Doris Cerón Apablaza “Aisha Barakah ®”, marca registrada de servicio de educación, formación, esparcimiento y actividades culturales. Departamento de propiedad Industrial de Chile. PROHIBIDA LA REPRODUCCION DE ÉSTE DOCUMENTO.